CARTAS DE AMOR, con firma

Alberto Morate

La luminosidad de las estrellas se refleja en el oscuro cielo de una vida entera. Andy y Melissa viven una pasión encendida como esas estrellas que se irán apagando a medida que transcurran los años. Pero no mermarán los sentimientos. Tendrán altibajos, crisis, desencuentros, deseos, necesidad, dependencia, en definitiva, amor. Amor en muchas palabras. En un sinfín de cartas que serán como caricias unas veces, y otras como puñaladas en forma de silencio o cortesía impuesta.

Cartas de Amor, desde que tienen ocho años hasta que la muerte los separe. Cartas de melancolía, de expectativas, de futuro, de remembranzas, de emociones, de confesiones, de sinceridad, de amistad, de drama, de risa.

Dos personas, cada uno con su vida y, sin embargo, unidas por unas misivas que salen de la sangre y el corazón, de la desdicha y de la alegría. Los años pasan y las cartas no cesan. Aunque las luces de las estrellas van perdiéndose en la lejanía.

David Serrano, el director, dice en el programa que en este montaje no ha tenido que trabajar demasiado porque teniendo a dos monstruos de la escena, no le hacía falta. Tiene razón, pero exagera. Es verdad, que uno se descubre el sombrero que no usa ante la calidad de Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán. ¡Qué delicadeza! ¡Qué sutileza en sus palabras, en su presencia física! No hace falta que se muevan. ¡Qué expresividad en su drama interno y en su elegancia interpretativa. Cartas de Amor que llevan su genuina firma. Pero, sí ha tenido que trabajar el director para dar el punto adecuado al texto de A.R. Gurney y hacer que nos resulte cercano, fresco, intimista, en este mundo alocado de tanta tecnología de hoy en día.

Sutilmente vemos pasar los años, no solo por las palabras que nos leen, sino por sus gestos, sus silencios, sus miradas perdidas. Esas hojas que van cayendo como en un otoño que no volverá, aunque se mantenga esa ilusión por lo que pudo haber sido y lo que uno siente en la soledad de las circunstancias que le ofrece la vida.

Teatro de texto, teatro de grandes actores, teatro de sentimientos, teatro de emoción encendida como esas lámparas que brillan solo para que iluminen una relación que solo podía ser escrita.