ROCKY HORROR BURLESQUE SHOW

Alberto Morate

En la noche siempre surgen sombras inesperadas. Sorpresas. También sueños, lo prohibido, lo escabroso en muchas ocasiones. Quizá el terror, pero también lo cómico. Lo transgresor, los vampiros que no pueden ver la luz del sol, la luna desnuda e impúdica ante las miradas obscenas. La noche destapa lo que oculta el día. Y se burla de ese mismo día pacato y rutinario, sin alicientes ni riesgos emocionales. En la noche puedes toparte con una casa o mansión o castillo habitado por fantasmas.

Fantasmas transilvanos que cantan y bailan. Que ejecutan las mejores canciones de rock de todos los tiempos, que trastocarán su aspecto, que buscarán sexo y placer, que intentarán crear al ser humano perfecto, aunque solo sepa decir banana. Para eso es la noche y está la imaginación desbordada.

Para ofrecernos este show en tono burlesco, como su propio título indica, en tono de horror que se ríe de sí mismo, en performances, en participación implicada del público que grita cuando hace falta. En ciencia ficción de andar por casa, pero que divierte y que se celebra con las buenas interpretaciones de las canciones y las coreografías.

La adaptación corre a cargo de Laura Ferro, así como la codirección junto a Marcelino Lunar. Lo cierto es que no paran. Hay complicidad entre los actores. Y se entregan en cuerpos y en bailes y en provocaciones mientras cantan.

Federico Ortíz, Leyre Aranda, Natalia Pascual, Javier Ramos, o Miriam Camino, ejecutan sus bailes con voces extraordinarias. Se pasan dos horas de auténtico show, de locura y pasiones encontradas.