Pagagnini, todas las notas musicales

Alberto Morate

DOminando el escenario cuatro virtuosos un poco trastocaDOs, pero con sentiDO musical de toDos los estilos. Con DOnosura y enormes DOsis de humor.

REvisten el espectáculo de risas. REales, REsueltos, REspetuosos con la música y lo que están haciendo, que es REalizar un espectáculo hermoso, entREtenido, REcomendable por toDO.

MIentras tocan, hacen gestos, expresan, MImetizan, pueden bailar un MInué, o ejecutar una MIscelánea de músicas de todos los tiempos, estilos y lugares diversos.

FAbrican un espectáculo FAbulosamente FAntástico. Y lo hacen FÁcil, como si no les costara el esfuerzo.

SOLos no, porque SOLicitan la colaboración del público que está entregado por entero. Sin SOLemnidad, con SOLvencia, SÓLidos, sin que falte ni una nota del SOLfeo.

LA música desde un punto de vista más que divertido. LA música en un cuarteto de cuerda con poca cordura. En un concierto desconcertante y lleno de brincos y soniDOs magníficos.

SI vienes a verlos saldrás con una sonrisa en el rostro y el ritmo en el cuerpo. SImpáticos, SIngulares, hasta del SIlencio harán soniDOs hermosos.

ASÍ son Yllana, en este caso, con la colaboración de Ara Malikian, otro gran loco virtuoso.  Thomas Potiron, Eduardo Ortega,  Fernando Clemente y Gueorgui Fourdnajev, dirigidos por David Ottone y Juan Francisco Ramos, hacen que apreciemos la música y no nos durmamos en el intento.

Una araña de luz encendida en el centro del escenario hace que recordemos los viejos salones de baile de palacios y conciertos. Pero nada más lejos de esas veladas sesudas y de aristocracia venida a menos. Allí están Mozart, Pachebel, Falla, Sarasate,… y, por supuesto, Paganini que vería cómo sus aportaciones al desarrollo de la moderna técnica violinista ha dado sus frutos, en este caso, ha dado sus notas frescas revitalizadas y no es un Capricho venir a escuchar a estos cuatro artistas con deleite y sin desdoro de los grandes músicos de todos los tiempos.