De Caperucita a Loba en solo seis tíos, del drama al humor

Alberto Morate

Marta González de Vega comienza directa y sin tapujos. Y lo deja bien clarito: hay que tomarse las cosas con humor. Porque no te llevas tantos berrinches, porque al final va a dar lo mismo, porque todo se ve desde otra perspectiva, porque un tío no merece la pena. ¿O sí?

La escritora y actriz hace un auténtico estudio (divertido) de las relaciones interpersonales entre hombres y mujeres. Para ello se apoya en las siempre científicas sentencias del gran Eduardo Punset, que corroborará cada una de las teorías del trabajo de campo realizado por la protagonista.

Ya desde el principio interactúa con el público y quiere enterarse de con cuánta frecuencia hacen el amor los espectadores. Sabiendo que mentirán descabelladamente. Pero Marta no se amilana, y pasará a relatar cuáles son las diferentes posibilidades de encontrarse en una relación de pareja. Y de convertirse en una ingenua y sencilla Caperucita querrá pasar a ser una Loba  que no está dispuesta a sufrir los envites del amor ni sus desatinos y sufrimientos.

Por eso nos contará que caminando por el bosque del intrincado mundo del sexo, podemos encontrar una noche al lobo adecuado y que al final sean mil y una. O que hablemos de amigos, hasta que dejan de serlo porque un día ya hablan en la cama desnudos. O que topemos con un “flipao”, que al final nos sacará de quicio. O nos reencontremos con aquel antiguo amor que parecía olvidado y era cierto, ya no es el mismo. Ya no nos acordábamos de aquel ni de ello. O al hombre perfecto, que puede que exista pero que nadie sabe dónde se ha metido.  Así uno tras otro, en distinto orden, y ocupando tiempos distintos.

De Caperucita a Loba en solo seis tíos, no es un cuento. Es la realidad cotidiana, es un monólogo original, teatral y argumentativo, donde la actriz también canta y nos hace partícipes de su mundo. Nos trae una cesta llena, repletita de sentimientos, utilizando las tecnologías tan fundamentales en las relaciones de pareja hoy en día. Si no me contestas en el chat, es que ya no me quieres, o me ha hecho el vacío. Y, pase lo que pase, nos recomienda Marta con gran acierto y tino, tómalo con humor, porque el resultado será el mismo y sufrirás menos, ha dicho.

Pues, ¡hala!, a acompañar en el Pequeño Teatro Gran Vía a esta Caperucita a que se convierta en loba y no se pierda en el camino.