No hay mejor defensa que un buen tinte

Alberto Morate

Volvemos a la peluquería “Corta Cabezas”, con el riesgo de que vuelvan a secuestrarnos, pero a base de risas y despropósitos. En esta ocasión, el pulcro Fernando, interpretado por Mario Alberto Díez, ya es el dueño del establecimiento y, contra todo pronóstico, admite que su negocio se vea acrecentado y próspero por el empeño de sus dos nuevos empleados. Martha y Gustavo, los actores Carmen Navarro y Fran Arráez respectivamente, consiguen que acudan a cortarse el pelo, teñirse, hacerse rizos, o las mil y una posibilidades peludas del cuero cabelludo, desde el mindundi mayor de reino, hasta la mismísima Salma Hayek. Sin embargo, su empleada y socia guarda un secreto, un misterio que hará que sus dos hijos gemelos, después de varios años, quieran sacarle todo el dinero que atesora, no sabemos exactamente por qué. Pero la doble o triple personalidad de Gustavo se convertirá en el peor enemigo de estos ingenuos vástagos. Y de ir a extorsionar a su desvalida madre, acabaremos asistiendo a una comedia de locura y excentricidades, un poco gore sin recrearse en ello, con un algo de teatro policiaco y del absurdo, y un mucho de comedia de enredo.



En pocas ocasiones podremos participar de un argumento donde los asesinos y secuestradores no solo nos caen bien, sino que los comprendemos, (dentro de los límites de si se pueden comprender los disparates), nos reímos con ellos, nos recreamos también en el delito, que no es otro que pasarlo estupendo, y querer volver a que nos corten la cabeza, perdón el cabello, de placer, humor, y entretenimiento.

Juanma Pina, como los grandes autores, ha compuesto esta trilogía de tijeras y pelos, con tintes de secuestros, intriga, surrealismo, desenfreno, venganzas, rusos, cártel mexicano, falsedades, muertes, silencios, entierros…

A todos nos cuesta adentrarnos en una peluquería para que manipulen con nuestras cabezas, y nunca es del todo de nuestro agrado cómo nos han dejado; pero en esta, salimos despeinados y con las ideas confusas, pero plenamente satisfechos.