Suceso en el Congreso, sin llegar a acuerdos

Alberto Morate

Menos mal que, de vez en cuando, hay que tomarse la política en clave de humor. Porque si no, habría que echarse las manos a la cabeza. Y mientras uno se ríe también se pueden hacer ironías y soltar unas cuantas puyitas hacia la situación política.

Cuatro representantes de sendos partidos políticos en el Congreso tienen que dirimir quién será el próximo presidente de gobierno. Para eso tendrán que pactar, intentar sobornarse, utilizar las armas de la dialéctica, pero también de la extorsión o las promesas. Pero no se preocupen, no van a asistir a una sesión plenaria. Cuando nosotros llegamos al encuentro ya han sucedido una serie de hechos que convertirán la función en una comedia de intriga, de humor, de enredo, de locura, de disparate, de ingenio, de realidad, policíaca, psicológica, humana y llena de sorpresas.



El Suceso en el Congreso realmente ocurre en el bar, que es donde se hacen los mejores acuerdos. Antonio Prieto, el autor y, a la sazón también director, nos ofrece un texto rico en matices de intereses personales, sensuales, egoístas, y disparatadas deducciones. Hay culpables, sospechosos, inspectores venidos a menos, discrepancias entre políticos que luego no serán tales, periodistas, un asesinato o, al menos, una muerte, pruebas tangibles, exculpaciones, motivos serios.

Javi Coll, Mar Abascal, Sara Gómez, Javier Antón, y al frente de todos ellos, un inmenso Agustín Jiménez que nos transmitirán su buen hacer, sus dudas y sus misterios.

Ahí veremos cómo entre políticos que, aparentemente, se llevan mal hay algún que otro escarceo amoroso, cómo el periodista sin escrúpulos quiere sacar tajada de todo, cómo el inspector sagaz al que no se le escapa una tiene también su corazoncito roto. Y no llegarán a los pretendidos acuerdos, porque más que cuerdos, están todos un poco locos.

La obra se ve con una sonrisa permanente en el rictus, esperando una vuelta de tuerca más, y se convierte en carcajada cuanto más alocados se ponen los personajes y según les vamos conociendo poco a poco.

Buena comedia de enredo que bebe de las fuentes de nuestro mejor teatro barroco.