Casta, Peste y Eternidad, un Acto Íntimo.

Alberto Morate

Santi Senso vuelve a hacernos partícipes de sus Actos Íntimos. Por eso se muestra desnudo y nostálgico, queriendo volver al pasado para que este nos susurre los recuerdos que hoy nos han hecho como somos.

Santi Senso busca liberar su alma. En realidad, es un sanjuandelacruz ascético de la interpretación y la escena. Quiere iniciar su camino hacia su propia alma desde el interior de sí mismo. Por eso es un poco litúrgico y ancestral, ritual y armonioso, chamán, adivinador, provocador, vampiro, barón, varón porque no pudo ser niña, margarita en la función que yo he visto, en otra será azucena, o juana, y querrá pactos de sangre, y entenderá que no estamos solos, nadie está solo, por eso quiere llevarnos en ese viaje hacia el descubrimiento de lo que guardamos dentro, de lo que sentimos.

Casta, Peste y Eternidad. Casta porque nadie puede desvincularse de su infancia, de llevar en su ADN los posos de las entrañas de sus antepasados desconocidos. Peste, porque a veces sacamos lo peor de nosotros mismos, y nos violentamos, y arrastramos con nosotros el pesimismo. Y Eternidad porque somos únicos, distintos, con afán de perpetuarnos, amando, siendo cómplices en la ceremonia de encontrarnos vivos.

Santi Senso es en este montaje uno y muchos. Y apela a los espectadores para que le descubramos. Para que descubramos entre esas almas que andan vagando el amor oportuno, la comunicación, lo que nos gusta de nosotros y lo que despreciamos, y acabemos bailando todos juntos.

No es un montaje sencillo. Cargado de símbolos. Excesivamente pausado, pero enormemente sensitivo. Amalgamado de emociones. Íntimo.