Inmersos

Alberto Morate

Ya es tarde. Siempre es tarde. Aunque también es cierto que siempre estamos empezando, que cada día hay que hacerlo nuevo, distinto, especial. Para no convertirlo en rutina. Para no hacer siempre lo mismo, que no nos puedan reprochar nada. Es tarde porque, en verdad,  ya no se puede respirar, porque hay que buscar otro oxígeno, para que ninguno de los dos en la pareja se sienta culpable.

Inmersos es un texto de Laura Garmo que nos retrata la relación de una pareja. Real, como la vida misma, dura, también divertida, amada, en algunos momentos intensamente poética, esperando que alguien nos quiera, y queriendo que nos comprendan.



Nadie dijo que las relaciones de pareja fueran a ser fáciles. Es un tópico que el otro sea la media naranja. Aunque la mesa, las sillas,… sean de ese color. Pero siempre hay un cuadro por colgar, siempre un espejo que nos refleja una realidad que fluctúa entre lo que digo, lo que hago, lo que pienso, lo que se interpreta.

Y Coral Ros y Manuel Minaya lo interpretan a las mil maneras, las ciertas, las dudosas,  las que se dan, las que se dicen, las que se callan, las que se recuerdan. Están ahí, visibles, queriendo irse y que el otro nos detenga. No llegando a marcharse y, sin embargo, estando a veces tan lejos uno de otra que se confundan, que cambien las tornas, y se habla entonces de culpabilidades, cuando las palabras se tergiversan.

Palabras de un texto preciso y precioso, cargado de contradicciones, como somos,  buscándonos en el otro, arrepintiéndonos, tomando decisiones, intentando acoplarse, respirar debajo del agua, salir a flote, que el barco no se hunda, o dejando que vaya a la deriva al ritmo que marquen las olas y el viento.

La directora, Laura Garmo, y con ella los actores, han estado especialmente sensibles, entregados, haciéndonos disfrutar de muy buen teatro. Los personajes se marcharán o se quedarán, pero nosotros  los estaremos esperando para felicitarlos por tan buen trabajo.