En el Café de Chinitas, arte sin nostalgia

Alberto Morate

En el Café de Chinitas
dijo Paquiro a su hermano:
«Soy más valiente que tú,
más torero y más gitano».

Federico García Lorca

Cantando esta copla de Federico García Lorca cierra el telón el espectáculo En el café de chinitas de Jacinto Esteban, donde se cuenta la trayectoria del mítico café teatro de Málaga, utilizando como trama que el local se va a alquilar para otros menesteres. Es un local pequeño por el que han pasado artistas y figuras públicas más que notables en el primer tercio del siglo XX.

Empezando por Lorca, pasando por Picasso, Dalí, La Argentinita y donde actuaron Miguel de Molina, Estrellita Castro, Manolo Caracol, Juanito Valderrama, y otros cantaores, bailaores, actores, magos, y artistas desconocidos que se atrevían a cantar ante un aforo pequeño pero siempre concurrido.

Allí, se nos cuenta, representan a los hermanos Machado, a los también hermanos Álvarez Quintero, hay pendencias navajeras, erotismo, flamenco,… y actúa, sobre todo Chinita, un actor transexual, provocando, haciendo reír, haciendo cómplice al público entregado.

Lo cierto es que Tony River, en la dirección y en la interpretación desborda simpatía, arte, elegancia, buenas maneras, a pesar de querer parecer ser grotesco, pero canta bien y llega a emocionar con su sentimiento. Los demás actores del elenco representan a la perfección los diversos personajes que tienen asignados. Juan Carlos Naya, lleva estupendamente su personaje de empresario e incluso se atreve a cantar unas coplillas con referencias a nuestra actualidad más reciente. Blanca Villa y Eva Santamaría ponen pasión, buena voz, sentimiento. Y Carlos Vargas, de camarero, de cantante, de apasionado, seriedad mezclada con humorismo del bueno. Armando Pelayo al piano sigue el ritmo y acompaña las voces con maestría de músico atento.

La historia se va desarrollando entre coplas muy conocidas y diálogos frescos. Hay un buen ambiente, casi como el de un café teatro de antaño, donde la gente se levanta al baño o hace comentarios en voz alta, donde piropean a los artistas y uno se encuentra aplaudiendo y disfrutando. Porque no hay nostalgia, sino buenos recuerdos, arte por los cuatro costados.

El público sale más que satisfecho, comentando que es bueno que no se pierdan este tipo de espectáculos.