OHlalá

Alberto Morate

Cabaret, circo, teatro, música, coreografías, sensualidad, locura, arte, streaptease, riesgo, emoción, dramatismo, comicidad, un algo de erotismo, brillantez, cantante y orquesta en directo, luz, La Luz, la Gran Vía que respira fuera y, de alguna manera, lo siente, se contagia, le tienta a entrar, Ohlalá, qué espectáculo, no hay tregua, parafernalia, desnudos, vestidos, cuerpos que se encajan entre sí y mantienen el equilibrio corporal y mental, saltos, trampolines, sinestesia, la boca que se hace agua y el agua en la bañera, cantando bajo la lluvia seca pero aérea, los clowns bailando al ritmo de cisnes cojos, la fosforescencia de cuerpos desnudos, espectadores convertidos en protagonistas, volteretas y saltos mortales a la luna llena que espera fuera, cada vez más aros en torno a otro espléndido cuerpo, hasta los objetos están vivos, el látigo que restalla, el artista que es la artista, la elegancia flemática del acoplamiento británico, y el mundo girando en patines, boca abajo, en brazos del mejor portor, dejándonos llevar, asombrados, y las buenas canciones que acompañan durante todo el espectáculo.

Aurore Delplace nos canta, nos susurra, nos seduce. Emy Sotomayor nos introduce en este show músico-teatral-cabaret-circense, que nos llevará como en una vorágine hacia el placer de los sentidos. Solo nos quedará exclamar después de verlo ¡OHLALÁ, qué bien que he venido!