ZENIT, la realidad a su medida

Alberto Morate

Groucho Marx ya dijo en cierta ocasión, después repetido por muchos hasta la saciedad: “La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria”. Más o menos esto es lo que viene a suceder en el mundo periodístico y como nos lo viene a contar con toda la crítica, ácida, mordaz  Joglars, con Zenit, la realidad a su medida sobre el cuarto poder, el de la prensa, las noticias y los periodistas.

Ramón Fontserè, a la sazón director y autor de este montaje, (la autoría con Martina Cabanas), hace que su personaje, periodista emblemático, de los de toda la vida, acabe engullido por la propia miseria y basura que su oficio genera. Sí, es un viejo periodista que le cuesta asumir ciertos cambios pero que los acaba adoptando si no quiere verse excluido en ese mundo de los medios de comunicación que tanto presiden nuestros días y nuestra existencia.

Ya nadie es alguien sin su minuto de gloria. Y ese momento solo nos lo puede ofrecer la prensa, las redes sociales, el avance tecnológico, la televisión, la difusión por las ondas.

Desde que el mundo es mundo, siempre ha habido alguien que nos ha querido contar lo que pasaba aunque no nos importara nada. Pero ha llegado el momento en que aunque no nos importe nos lo van a contar de todas maneras, y lo que es peor, a su manera. Y si no se siguen los criterios que, subrepticiamente o descaradamente, nos hacen llegar no formas parte del sistema y te verás relegado a ser un ser anodino y anónimo, desfasado y peligroso, rarito y abocado a ser la oveja negra.

Pero hablando de esta visión que nos ofrecen los Joglars y teatralmente, que es lo que nos interesa, el espectáculo está cargado de símbolos explícitos y sugeridos, corporales y verbales, circenses, mímicos, dramáticos y cómicos, con música, con silencios, con una estética cien por cien Joglars, con una variedad de personajes espejo de la sociedad que busca el entretenimiento aun a costa de la verdad y de las cosas bien hechas.

Basado en una profesionalidad que raya en la intimidad de los demás, diseccionan con humor y acidez, ya no solo el mundo periodístico, sino la incomunicación personal, el deseo de poder, la explotación de trabajadores en periodo de prácticas, la falsedad o verdad no contrastada, el interés por ganar adeptos aunque se hiera la sensibilidad, porque esta se puede restituir en cualquier momento. Todo contado con la creatividad, imaginación y frescura de una compañía que ya hace muchos años trabaja con el sarcasmo, con el humor, con la constancia, con la plasticidad, con la música, con la investigación interpretativa y de los temas, y no nos lo presenta con la inmediatez de una noticia que mañana irá a la papelera.

Zenit, la bóveda celeste que se sitúa en la vertical del observador, el punto más alto; el “aleph”, punto que contiene todos los puntos del universo, y que a pesar de lo que se ve, no todo lo que se ve es cierto. Joglars, este teatro sí que lo vemos de cerca, sí lo palpamos, sí nos lo creemos.