SALVADOR sin salvación

Alberto Morate

Cada día, cada momento, cada instante,… se forja con las historias de seres humanos anónimos, pero no anodinos. De toda clase de condición social y política. De cualquier sitio. De todas las variedades de profesiones. Pasan desapercibidos para la gran mayoría, excepto para los que les conocen e, incluso, también para estos en muchos casos.

Salvador es una de esas historias. Una historia real y, tristemente, repetida. Salvador no es capaz de salvarse a sí mismo. Salvador es un maestro que sufre un trastorno psíquico y, a partir de ahí, se desencadena toda una serie de calamidades, soledades, desencuentros, incomprensiones, críticas, rechazos, enfrentamientos,…

Un texto de Néstor Villazón que interpreta la Compañía Diego el de la Gloria, dirigidos por Rafael Boeta, que se presenta en el Teatro LaGrada y que nos tiene sobrecogidos.

Salvador perderá su trabajo y su entidad como profesor, como padre, como compañero, como amigo. Nadie puede comprenderlo, ni su propio hijo. Ni su mujer, que lo intenta, pero el propio hermetismo del protagonista se lo impide. Ni sus colegas de instituto que solo pretenden una calma que no los saque a ellos de quicio. Ni su padre y hermanos que viven sometidos a una ausencia que llena demasiado un vacío.

El autor nos lo cuenta desde un narrador frío, pero que siente en sí mismo la tragedia de lo sucedido. Y los personajes que giran en torno al protagonista, pero que ya no lo encontrarán en su mismo plano; cuando intenten hacerlo ya será demasiado tarde.

José Tornadijo (Salvador), Benito Jiménez, Inma Jerez, Fran Bueno, Ferrán Arís y Vanessa Vega, interpretan con cuidado y mimo este poema dramático y sencillo, sin alharacas, con la sensibilidad requerida y, se nota, con mucho cariño.

Una historia que, posiblemente, se repita cada día, cada momento, cada instante, en cualquier ámbito y oficio, pero que nadie tiene en cuenta, hasta que viene un dramaturgo y lo convierte en escena y nos pone sobre aviso.