Menopause

Alberto Morate

Mujeres diosas. Mujeres divinas. Mujeres cotidianas. Mujeres fuertes. Mujeres que cantan a la vida.

En el Renacimiento existía un canon de belleza femenina semejante al mundo clásico, donde se ensalzaba la armonía y proporción. Luego llegaría el Barroco en que, sin menospreciar esos ideales físicos, se encargan de recordar que el paso del tiempo acecha y ni los maquillajes podrán borrar las huellas de la edad.

 

En Menopause, cuatro actrices, cuatro cantantes, cuatro mujeres, con la excusa de coincidir y conocerse en las rebajas de unos grandes almacenes que irán recorriendo en todas sus secciones, nos mostrarán una vitalidad envidiable, hablándonos de la belleza que se perdió o se quedó no se sabe dónde.

En principio parecen quejarse de su llegada a un otoño de sofocos y menopausias, de incomprensión y cargas familiares y profesionales, de resignación y soledades. Pero pronto, con sus buenas voces, sus bailes, su reconocimiento de que hay que vivir a tope y según vengan dadas, con su saber reírse de sí mismas,… darán al traste con ideales y cánones de belleza, pero también con pesimismos y angustias interiores.

Marta Valverde, Charo Reina, Belinda Whashington y Edith Salazar, no tendrán ningún pudor en mostrarse tal y como son y se ven. El problema no es de ellas, es de la tallas. Hacen dieta hasta que tienen otra vez hambre. Buscan la sensualidad sin renunciar a la sexualidad. No olvidan obligaciones de cónyuges, compañeras, madres, hijas,… con una sonrisa en la cara, con un movimiento corporal envidiable y, sobre todo, con unas canciones pegadizas, populares, adaptadas a su esencia personal, y con unas magníficas voces de grandísimas cantantes.

Lo cierto es que dan ganas de salir a bailar con ellas agarrándolas de la cintura para que nos transmitan su arte. Éxitos nacionales e internacionales de los años 60, 70, 80,… que suenan de maravilla en sus coordinadas interpretaciones.

Mira que no soy muy musicalero yo, sin embargo, ellas te hacen pasar un rato más que agradable.