Drac Pack, brillo de focos y estrella

Alberto Morate

drac-pack-critica

Luces. Luces y estrellas. Lo que caracteriza el mundo del espectáculo en general. El glamour. El espejismo de los focos. Con la iluminación deslumbrando no podemos saber quién nos contempla.

Pero no importa. Interesa más estar en ‘la cresta de la ola’. Ser reconocido. La fama. El éxito. Aunque haya que pagar un precio que en ocasiones resultará alto. Marilyn Monroe lo pagó con la muerte prematura, por ejemplo.

Y aunque Drácula se supone que no muere, quiere dar el relevo. Y el espectáculo debe continuar con nuevas y renovadas estrellas.

Ahí entra en este montaje Najwa Nimri, que junto con Emilio Tomé y Carlos Dorrego, idean, pergeñan, conciben,…un espectáculo no al uso en el ámbito de los musicales. Y tampoco en la estructura típicamente teatral. Ni como concierto. Es algo de siempre contado de forma diferente.

Hay buena música, buenas canciones, buenas intérpretes, alguna coreografía divertida, hay diálogos, conflicto entre personajes, hay también cierta poesía, filosofía, forma de entender o ver las cosas, hay crítica, hay simbolismo a raudales, hay mensaje,…

Hay música en directo de calidad ejecutada por Marcos Sánchez y Gonzalo Maestre. Y una dirección cálida por parte de Fernando Soto, que le da los aires melancólicos, ese ritmo de blues y jazz necesarios, ese ambiente un poco crápula y tenebroso, de ambiente de club nocturno que nunca espera a la madrugada.

Las actrices cantantes se complementan en sus voces: la propia Najwa Nimri, vampiresa y misteriosa, quizá un poco mafiosa también; Kimberley Tell perfecta en su rol de chica estrella que sufrirá dudando para alcanzar lo que otras quieren desde pequeñas; Alba Flores, maestro de ceremonias, matizando diferentes caracteres, así como Anna Castillo, el contrapunto divertido, el mambo, la fiesta, el claqué (aunque no se baile en este espectáculo).

Entre tanto podemos escuchar y deleitarnos con famosas canciones de éxito como Fly me to the moon, Wonderfull World o That’s life.

En el Teatro de la Luz Philips Gran Vía las luces se encienden, los focos iluminan el centro del escenario, las miradas convergen en ese punto. Ha nacido una estrella, no se apagará hasta que alguien más joven y con un brillo renovado venga a sustituirla. Aprovechemos mientras a disfrutar con esta.