Hay Que Deshacer La Casa

Alberto Morate

hay-que-deshacer-la-casa

Nos encontramos ante unos de los textos más redondos del panorama teatral de las últimas décadas del siglo XX, que además fue Premio Lope de Vega, Hay que deshacer la casa de Sebastián Junyent. Por eso, aunque la obra es de 1983, se sigue representando con éxito, sigue conmoviendo los corazones y las sensibilidades y seguimos identificándonos con estas dos hermanas que vuelven a reunirse al cabo de los años para deshacer la casa después del fallecimiento de los padres.

En aquella época (se estrenó en 1985) las intérpretes fueron las grandes Amparo Rivelles y Lola Cardona. Aún recuerdo aquel montaje. Porque cala hondo, porque es cotidiano, ameno, dramático y divertido al mismo tiempo. Pero no le van a la zaga a estas dos monstruas de la escena, Amparo Medina y Juliana Sesmero.

Las dos consiguen conmovernos, hacernos reír, comprenderlas, sobrecogernos, entenderlas, quererlas. Amparo Medina, en el personaje de Laura, la mayor, arrastra consigo una formalidad disimulada. Vive de su pasado. Se aferra a su pasado, aunque este no haya sido especialmente bueno. Ella tuvo que asumir llevar una vida intrascendente, convencional, aparente, para no molestar, para no perjudicar a nadie, para ser la sumisa hija, esposa y madre que aguanta todo. Y Juliana Sesmero, perfecta en Ana, la mujer que ya pisa con los pies la tierra, pero una tierra que a la que tuvo que poner distancia cuando era más joven porque comprendió que no podría vivir en un mundo opresivo y falseando sentimientos. Con toda la realidad actual que se cierne sobre ella, nos hace ver y rememorar lo que realmente fue esa familia bajo el yugo de un padre excesivamente autoritario.

Pertenecen al grupo “Resquebrajo Teatro” y estrenaron la obra en enero de este año bajo la dirección de David Ortega. Es necesario que estas compañías mantengan estos títulos, estas obras, para ofrecerlas con toda la categoría profesional que se requiere, en los barrios, en las Casas de Cultura, en Salas más o menos pequeñas. Siempre con “la lucha por divulgar buen teatro”. Como dijo Federico García Lorca con su Barraca, “llevemos diversión, cultura y teatro a los pueblos dejados de la mano del hombre”. Amén.