Hombres Desesperados (pero cariñosos)

Alberto Morate

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La eterna lucha o combate entre mujeres y hombres. La necesidad de unos y otras. Los desencuentros y las vivencias conjuntas. La colaboración y la competencia. Estamos abocados a entendernos o a la ruptura definitiva después de haber experimentado cómo nos complementamos o cómo nos repudiamos.

De eso trata la comedia Hombres Desesperados pero desde el punto de vista masculino. Tres amigos acostumbrados a hacerse confidencias, a regodearse unos de otros, a ayudarse con reticencias si hace falta, y siempre dispuestos a echarse una mano sin condiciones. Tres amigos con tres perfiles muy distintos aunque parecidos en su idiosincrasia varonil.

La historia comienza con el abandono por parte de su pareja de Joaquín (Juanjo Pardo). Como si hubiéramos ido a visitarlo a su casa nos lee la carta de despedida y ya nos pone en antecedentes de sus dos mejores amigos a los que conoceremos más tarde. Joaquín está desesperado. Reconoce que no se ha portado muy bien con su pareja, que se veía venir este resultado pero se niega a aceptarlo. A modo de monólogo del club de la comedia nos da su visión de la relación entre mujeres y hombres. Más tarde cada uno de sus dos amigos harán otro tanto. Mas donde gana la representación es en los diálogos a dos o a tres que se producen entre ellos. Ahí hay situaciones verdaderamente divertidas, chistosas, jugosas, y también, ¿por qué no?, emotivas, comprensivas, tiernas.

Juanjo Pardo nos sirve un desamparado y desorientado hombre al que le falta madurar en su relación y percepción de las cosas. Lo interpreta con solvencia, con solidez, con la segura inseguridad que requiere el personaje. Aunque más inseguro y divertidísimo está Antonio Gómez en su personaje de Esteban. Perfecto en su simplicidad, en su forma incauta de ver las cosas, en su tartamudez, en su próvida amistad. Y Óscar Oliver, en el rol de Alex, al que en el programa definen como cínico misógino, pero que no lo es tanto. Ni cínico ni misógino. De hecho es el único que mantiene una relación estable, es el que ve con mayor perspectiva el cariz que va tomando la historia, es el que necesita evadirse más de la realidad que lo circunda. Oliver lo hace con fuerza, no exenta de simpatía, con la espontaneidad que les hace falta a sus colegas amigos.   

El texto de Jérôme Daran, Alexis Macquart y Stéphane Muracciole es cercano, jocoso y paródico y, como hemos dicho anteriormente, cada personaje dispone de sus minutos de monólogo personal para darse a conocer muy conectado con la forma televisiva que tanto éxito ha obtenido.

La adaptación y dirección de Edu Pericas aproxima la representación y el texto a los espectadores, quiere hacerlo de forma entrañable, de tal manera que por mucho que despotriquen de las mujeres, a estos tres Hombres Desesperados se les acaba cogiendo cariño.