Sevilla tiene un color especial… para el Barcelona

Álvaro Díaz García

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– El equipo de Luis Enrique recupera la primera posición – con un partido menos- tras su victoria en Málaga (1-2) y el pinchazo del Atlético de Madrid en el Calderón (0-0) frente al Sevilla. Líder y colíder se verán las caras el próximo sábado en el Camp Nou.

– El otro equipo de la capital andaluza, el Betis, arañó un empate contra el Real Madrid (1-1). Zidane rompe su pleno de triunfos por culpa sobre todo de Adán, que detuvo todo lo que le llegó entre palos. Los madridistas siguen terceros a cuatro puntos de Barça y Atleti.

– La situación se aprieta por abajo como consecuencia de las victorias de Granada, Rayo y Sporting. Esta noche se juega el Levante-Las Palmas, dos de los implicados en salvarse de la quema.

Desde el principio del campeonato se empezó a intuir que esto no sería una liga de cien puntos. Sí, los favoritos son los que todo el mundo ponía en las quinielas -el Atleti todavía resiste, veremos si hasta el final de la Liga– pero a rojiblancos, culés y madridistas les está costando ganar más los partidos o, directamente, tropiezan donde antes ganaban con facilidad. Esta jornada 21, la que abre la escena de este segundo acto (vuelta) de la Liga, ha sido buena muestra de ello. Los duelos madrileño – andaluces se han saldado con sendos empates (Atleti 0-0 Sevilla y Betis 1-1 Real Madrid) mientras que el Barça ganó sin mucho merecimiento en Málaga (1-2). Pero antes habían sucedido unas cuántas cosas más…

La jornada arrancó el viernes en El Molinón. Un muy necesitado Sporting volvió a encontrar al intermitente Sanabria -pecados de la juventud, es capaz de lo mejor y lo peor- para endosar un contundente 5-1 a la Real Sociedad, que también sabe muy bien el significado de la palabra irregularidad. Su defensa, con el portero Rulli a la cabeza, le pusieron las cosas muy sencillas a los de Abelardo, más aún como decíamos a Sanabria, quien firmó su segundo hattrick de la temporada. Los tres puntos no sirvieron a los asturianos para salir del descenso -se queda penúltimo- pero sí para meter de lleno en la zona de peligro a los txurriurdines.

Con muchas rotaciones, pero con Messi, el Barça ganó al Málaga en el duelo de la sobremesa del sábado. Munir adelantó a los 2′ a los culés, que se echaron a dormitar. El empuje y las ganas fueron cosa de los de Gracia, quienes igualaron en el 32′ por mediación de Juanpi. Con el partido abierto y los de Luis Enrique en su versión anodina, despertó el jefe del Olimpo, Messi, para llevarse los tres puntos a Barcelona. Esos puntos fueron, después, los que perdieron en el último momento sus compañeros de acera, el Espanyol, que vio cómo le empataba el Villarreal -el Submarino da síntomas de cansancio-  en el minuto 88. Tampoco le mete excesiva presión por detrás a los castellonenses el Celta, quintos en Liga pero más preocupados por la Copa, que cayeron sin plantar cara contra el Rayo Vallecano (3-0). La cruz de los modestos de Madrid la dio el Getafe, que cayó en Granada (3-2), victoria que permite a Sandoval seguir en el banquillo nazarí.

La misa del domingo a las 12 en la Catedral la ofició, como ya es costumbre, George Clooney Aduriz. El delantero del Athletic protagonizó la victoria de los suyos ante el Eibar (5-2), el todavía mejor equipo vasco según la clasificación. Al otro Atlético, el de Madrid, se le hizo muy pesada la sobremesa. El cocinero Emery le dio dos tazas de su propia medicina a Simeone, llevando al extremo los principios del cholismo. Tanto que, quizá, el Sevilla se olvidó de que el fútbol es algo más que destruir. Los hispalenses no quisieron y los rojiblancos no pudieron por lo que, y seguimos tirando de refranero, en el Calderón hubo mucho ruido y pocas nueces.

Pero si hay un equipo grande que lo esté pasando mal, que no parezca ni la sombra de lo que fue, ése es el Valencia. Parecía complicado pero los chés están peor con Neville (aún no sabe lo que es ganar) que con Nuno. Este domingo, de manera milagrosa, salvó un punto a última hora en Coruña gracias a un testarazo de Negredo en el descuento. Antes, una de las estrellas de la Liga, Lucas Pérez, había hecho el gol del Depor, quien sigue firmando una magnífica campaña de imagen y resultados.

Y el domingo se cerró en Sevilla. Con el Betis se ha logrado, parece, lo que persigue en primer momento con el cese de un entrenador: que los jugadores cambien de actitud. 22 jugadores renovados en ganas -también aplicable, claro, a los que fueron de Benítez y ahora son de Zidane- saltaron al césped con mucho en juego. Y como hablamos de nombres, habría que mencionar cinco. Dado que hubo empate, no podemos ser más ecuánimes: dos por equipo y el árbitro.

Los locales aportan a Cejudo, que marcó seguramente el gol más bello que haya hecho nunca. También a Adán, cuya actuación fue tan decisiva como la del delantero que marca tres goles. Creemos que el portero del Betis tenía una pequeña tele al lado de su portería, a la que miraba cuando no le atacaban. En ella se puso el Europeo de balonmano, donde desgraciadamente ayer España perdió contra Dinamarca. Inspirado en nuestro portero, Arpad Sterbik, Adán le sacó una mano antológica -saldrá en los resúmenes de las mejores acciones de la Liga, o debería- a un remate a bocajarro de rabona -precioso, complicadísimo- de Benzema, al que es una delicia ver jugar. Con él y Modric el otro maestro con mayúsculas del Real Madrid ayer, nos quedamos. El quinto elemento decisivo del juego fue Martínez Munuera, que no pitó dos penaltis que debía haber cobrado (uno difícil de ver a Ceballos, y uno clamoroso, a Benzema) y no anuló el gol del Real Madrid, por ligerísimo fuera de juego de James. Sin haber pitado del todo mal, ni ser su culpa del todo, los errores del colegiado fueron decisivos.