Los desvaríos del veraneo

Alberto Morate

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Carlo Goldoni recrea en Los desvaríos del veraneo (o “los afanes” como viene siendo editada en la mayoría de las publicaciones) los preparativos de dos familias burguesas vecinas bien y mal avenidas al mismo tiempo. Una con posibles y la otra manteniendo su ostentación pero sin manejar cuatro cuartos reales.

Aprovecha, en medio de todo ello, además de criticar la parafernalia, el escaparate y el ornato de esa clase más o menos pudiente, para construir un enredo, una historia de relaciones y otra de dimes y diretes, unos personajes muy bien trazados, desde el pusilánime padre que se deja manejar pasando por la envidiosa amiga, el consejero metomentodo, el enamorado con esperanzas y el enamorado sin ellas, hasta la dama manipuladora y con las ideas claras.

Goldoni no se limita a hacernos pasar un rato divertido en sus comedias, sino que mete sus puyas ácidas, desenmascara a los personajes clásicos de la “Commedia dell’arte” y escribe obras de “carácter” dando credibilidad a las interpretaciones de los actores.

El director, José Gómez Friha, nos trae este Goldoni depurado, nos lo quiere hacer más cercano, cómplice en nuestras sensaciones y, ya desde el principio, con imágenes de lugares de veraneo, casas de campo (chaletes), reuniones familiares, nos está diciendo que hoy en día nos sigue pasando lo mismo. Después, sin tener que andar con farragosas entradas y salidas de los personajes, que asisten divertidos, igual que nosotros, al acontecer de la trama, les pone un micrófono para que nos cuenten de primera mano sus apartes, coloca en cajas de cartón la fragilidad de la comunicación e hilvana las escenas con un extraordinario sentido del ritmo y, en ocasiones, un exagerado movimiento corporal de los actores que se agradece por su frescura y su parte de excentricidad (pero comedida).

Los intérpretes están todos estupendos. Macarena Sanz da vida a una magnífica Jacinta, de armas tomar, pero al mismo tiempo frágil, coqueta, con una gran personalidad, verdadera batuta que rige los destinos de los demás. Ana Mayo le da réplica con una Vittoria envidiosa, simple, divertida, vacía. Antonio Lafuente sufre en su piel los devaneos de su amada y se muestra celoso, arrogante, desorientado. Vicente León y Juanma Navas representan con la seriedad y sobriedad necesaria sus respectivos personajes: el primero autoritario y el segundo paternal y bien mandado. Completan un equilibrado elenco Borja Luna, Kevin de la Rosa, Andrés Requejo y Helena Lanza.

Es digno de encomio que esta compañía “Venezia” pretenda llegar a nuestros espectadores con textos clásicos no especialmente conocidos por el gran público, con un amplio y profesional reparto, y que quieran llevar la fiesta teatral no a los confines de nuestros días sino a la cercanía de nuestra realidad actual.