De las Ficciones, donde todo es real

Alberto Morate

FICCIONES

“En este mundo traidor/nada es verdad ni mentira/todo es según el color/del cristal con que se mira”.

Ramón de Campoamor ya en 1887, terminaba con esta cuarteta un poema en el que se planteaba ¿qué era preciso tener en la existencia? Y concluía que felicidad suprema no hay ninguna. De lo que se sucede, si le hacemos caso, que tenemos que volver a empezar constantemente en la búsqueda de algo, porque cuando lo hayamos encontrado, nos pondremos a buscar otra cosa que intente satisfacernos. Y así cada acción es un bucle, cada bucle una espiral, y la espiral nos lleva hacia una forma concéntrica de la que no podremos salir si no es a través de nuestras realidades y mentiras, de nuestras creaciones y nuestras experiencias.

La compañía Ficticia nos intenta introducir de forma ficticia en el espectáculo De las ficciones en el Festival Fringe 14 que se desarrolla durante el mes de julio en Matadero. Ellos nos hablan de limbo, de fiesta, de teatro, de música, de creer lo que no es y de ser lo que queramos. Y nos engañan, y nos dicen la verdad. Nos obsequian con un vino, de alguna manera, quieren que entremos con algo de sangre en el cuerpo, que seamos partícipes de su ficción real desde dentro. Y por eso nos llevan a una caja (de hormigón cubierta de plásticos y telas, primera falsedad) para hacernos creer que estamos en una fiesta, en un cabaret donde todo será muy divertido. Pero, naturalmente, esto no puede ser verdad. Primeramente, hace calor, pero es solo una apreciación nuestra, sudamos pero porque estamos empezando a refrigerar nuestra mente y nuestros sentidos. Y lo que es fiesta empieza a convertirse en drama– En bellos textos interpretados con sinceridad que no hablan de luchas personales, de desencuentros, de desamor, de soledades. Y estamos allí, todos juntos, participando de sus inquietudes, y nos remueven las conciencias, y nos hacen cambiar de sitio, y nos intentan seducir y nos repudian, y nos engañan y nos relatan su cruel realidad. Para, instantes después, volver a bailar con nosotros, a envolvernos con la música en directo, y apuñalarnos en el corazón con las historias de la puta loca, la vieja solitaria y alcohólica, las mujeres que pretenden prender fuego a sus vidas duras, crueles y ficticias.

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De las ficciones es el neorrealismo de los años 50 y 60, es un tranvía llamado deseo, es el cabaret donde conviven bohemios y parias, es la soledad de Lorca en Nueva York, es la máscara delante del espejo que nos devuelve una imagen incómoda hasta que nos acostumbramos a ella, es la banda sonora que acompaña nuestras vidas cotidianas, es la seducción de cueros insinuantes y el repudio por no aceptar las emociones; no debes enamorarte y, sin embargo, constantemente, queremos y, lo que es peor, necesitamos a alguien; es el nuevo teatro hecho de jirones de realidad y mentira. Es la libertad de poder hacer y decir lo que se siente.